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El Palacio del Obispo

Hotel Palacio del Obispo > Hotel > Historia del hotel

El Hotel está construido en el antiguo edificio histórico en el que moraba el Obispo D. Esteban Esmir, mecenas local, amigo y protector del ilustre escritor D. Baltasar Gracián -uno de los máximos exponentes del afamado Siglo de Oro español y autor de la obra “El Criticón”- en el siglo XVII.

El edificio, en un inicio mansión noble de importancia agrícola, se remodeló en piedra en el siglo XVI, y se sabe que fue efectuada por los mismos canteros navarros que edificaron la Iglesia Basílica de la Peña de Graus, ya que se pudieron observar las mismas marcas de cantería en ambos trabajos, además de la relación directa con el Obispo, perteneciente a la familia que poseía la Casa, que fue el promotor que impulsó decididamente la construcción de la Iglesia, entre otras obras.

En algún momento posterior, la familia Coreche adquirió la Casa, dando lugar al nombre de la plaza donde se encuentra situada -a escasos pasos de la Plaza Mayor, emblema del casco antiguo de Graus, de interés histórico artístico, y reconocido como bien cultural desde 1975-, a través del reconocimiento de la villa a Victorián Coreche que, actuando como alcalde el municipio, consiguió que la Iglesia de la Peña se reconociera como propiedad del pueblo.

Posteriormente, la Casa pasó a nombre de distintos propietarios; a fines del siglo XVIII estuvo registrada a nombre de la familia Solano -como popularmente se la conoce en el lugar-, en el siglo XIX a nombre de la familia Sazatornil-Linés y en el siglo XX a nombre de la familia Puyet.

Actualmente, el edificio está rehabilitado y conserva su estructura exterior original. En su interior se han cuidado el confort, la calidez y la nobleza de la presencia de la piedra y la madera como elementos principales que la componían -tanto en el techo artesonado de la entrada principal, como en la composición de las habitaciones y los muros a piedra vista de la recepción, del restaurante y la bodega-, invitando al viajero a dejarse llevar por la tranquilidad y el sosiego de un ambiente exclusivo para relajarse en un enclave único.

La ambientación, personalizada al detalle a través del trabajo de la decoradora barcelonesa Anna Povedano, y el respeto a las líneas maestras elaboradas por Sallie Tsui Sien, especialista en Feng Shui, dignifican a la protagonista principal de nuestra Casa, la Piedra, cómplice del paso del tiempo junto a otros materiales de origen natural (maderas, estuco a la cal, vegetación, agua), las formas orgánicas, las texturas y el color. Todos ellos son utilizados para conseguir una perfecta simbiosis entre pasado y presente, combinados en un modernizado estilo neobarroco. Para saber mas descargue el PDF Aqui

 
 

El Palacio del Obispo

El Hotel está construido en el antiguo edificio histórico en el que moraba el Obispo D. Esteban Esmir, mecenas local, amigo y protector del ilustre escritor D. Baltasar Gracián -uno de los máximos exponentes del afamado Siglo de Oro español y autor de la obra “El Criticón”- en el siglo XVII.

El edificio, en un inicio mansión noble de importancia agrícola, se remodeló en piedra en el siglo XVI, y se sabe que fue efectuada por los mismos canteros navarros que edificaron la Iglesia Basílica de la Peña de Graus, ya que se pudieron observar las mismas marcas de cantería en ambos trabajos, además de la relación directa con el Obispo, perteneciente a la familia que poseía la Casa, que fue el promotor que impulsó decididamente la construcción de la Iglesia, entre otras obras.

En algún momento posterior, la familia Coreche adquirió la Casa, dando lugar al nombre de la plaza donde se encuentra situada -a escasos pasos de la Plaza Mayor, emblema del casco antiguo de Graus, de interés histórico artístico, y reconocido como bien cultural desde 1975-, a través del reconocimiento de la villa a Victorián Coreche que, actuando como alcalde el municipio, consiguió que la Iglesia de la Peña se reconociera como propiedad del pueblo.

Posteriormente, la Casa pasó a nombre de distintos propietarios; a fines del siglo XVIII estuvo registrada a nombre de la familia Solano -como popularmente se la conoce en el lugar-, en el siglo XIX a nombre de la familia Sazatornil-Linés y en el siglo XX a nombre de la familia Puyet.

Actualmente, el edificio está rehabilitado y conserva su estructura exterior original. En su interior se han cuidado el confort, la calidez y la nobleza de la presencia de la piedra y la madera como elementos principales que la componían -tanto en el techo artesonado de la entrada principal, como en la composición de las habitaciones y los muros a piedra vista de la recepción, del restaurante y la bodega-, invitando al viajero a dejarse llevar por la tranquilidad y el sosiego de un ambiente exclusivo para relajarse en un enclave único.

La ambientación, personalizada al detalle a través del trabajo de la decoradora barcelonesa Anna Povedano, y el respeto a las líneas maestras elaboradas por Sallie Tsui Sien, especialista en Feng Shui, dignifican a la protagonista principal de nuestra Casa, la Piedra, cómplice del paso del tiempo junto a otros materiales de origen natural (maderas, estuco a la cal, vegetación, agua), las formas orgánicas, las texturas y el color. Todos ellos son utilizados para conseguir una perfecta simbiosis entre pasado y presente, combinados en un modernizado estilo neobarroco. Para saber mas descargue el PDF Aqui

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